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LA II GUERRA PÚNICA, AÑOS 219-202 A.C. Tras la caída de la ciudad de Sagunto, aliada de Roma, en el año 219 a.C. a manos del general carthaginés Aníbal, el Senado romano declaró la guerra a Cartago, y mandó a Hispania a los cónsules Publio y Cneo Cornelio Escipión, pero los dos hermanos fueron derrotados y muertos por el ejército de Aníbal en el año 212. PUBLIO CORNELIO ESCIPIÓN “EL AFRICANO”.
Nos cuenta el historiador Apiano que: “ en el día señalado para elegir un general para Hispania nadie se presentó como candidato, Escipión, que no tenía más que veinticinco años, se adelantó a pronunciar un discurso en honor de su padre y de su tío, y después de lamentar su muerte, dijo que él se creía destinado a ser el vengador de su familia y de la patria. Habló durante largo rato y con gran vehemencia, prometiendo someter no sólo a Hispania, sino también a África y a Cartago”, (cosa que hizo por eso sus contemporáneos le dedicaron el título de “el africano”). El espontáneo candidato no había tenido todavía tiempo para hacer la carrera de cargos necesaria para que se le pudiera entregar el mando del ejército. Sin embargo, el pueblo le apoyó calurosamente y el Senado tuvo el acierto de aceptar y confirmar su designación como comandante supremo con el título de procónsul, y le envió a Hispania al frente de las legiones que debían completar los efectivos que todavía resistían al norte del Ebro.
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Así, en el otoño del 210 llega a Emporión Publio Cornelio Escipión, que éste era el nombre del nuevo procónsul, igual al de su padre, el general que había luchado y perecido en Hispania. Como colega de Escipión venía el propretor Marco Junio Silano. Con ellos desembarcaron unos 16.000 hombres, que, unidos a los que había en Hispania y a los auxiliares ibéricos, totalizaron los 35.000 que Escipión tendría bajo su mando. Entretanto, los carthagineses tenían sus fuerzas dispersas por el país, bien porque confiaban en que los romanos, después del último descalabro, no se atreverían a levantar cabeza en mucho tiempo. Pero estaban muy equivocados. Escipión concentró sus tropas en Tarraco, la actual Tarragona. Durante todo el invierno se entregó a la preparación enfebrecida de su próxima campaña. En la primavera del 209, el ejército romano atravesó el río Ebro. En siete días hicieron el camino entre el Ebro y Kart-Hadast. Fue una marcha increíble, a un ritmo de más de 70 kilómetros diarios, con jornadas que bien pueden calcularse en 16 horas de avance ininterrumpido. Al mismo tiempo, la flota, mandada por Cayo Lelio, avanzaba a poca distancia de la costa. Escipión dio la orden de atacar Kart-Hadast por la parte de la muralla que miraba a tierra. Mientras los carthagineses concentraban sus tropas en aquel sector, la flota aprovechando la bajamar, descargó sus efectivos por el lado desguarnecido de la ciudad. Escipión había contado a sus soldados que Neptuno le había mostrado, en sueños, la forma de hacerse con la plaza. Y así sucedió. La conquista relámpago de la capital de la Hispania carthaginesa constituyó un durísimo golpe para el prestigio de los enemigos de Roma. En manos de Escipión cayeron enormes cantidades de víveres y provisiones; los almacenes de material bélico carthaginés, los astilleros, los rehenes que los carthagineses habían tomado a los íberos..., todo pasó en cuestión de días a poder de Roma. |
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SITIO A KART-HADAST |
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En este suelo tuvo lugar la batalla que dio a los romanos la llave de esta ciudad y con ella la de toda Hispania.
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Así se dirigió el general Escipión a sus legiones antes de dar la orden de atacar: “Legionarios, hoy os digo que el que piense que os he traído aquí, a las puertas de Kart-Hadast, únicamente para conquistar una ciudad, ha calculado mal mis propósitos y vuestro trabajo. Esta ciudad es grande no solo por su magnífico puerto. Esta es su ciudadela, su granero, su tesoro público, su arsenal, aquí es donde los carthagineses lo almacenan todo. Este es el único fondeadero desde el Pirineo hasta Gades. Desde aquí amenaza Carthago a toda Hispania. Es verdad que vais a atacar las murallas de una ciudad, pero con esta ciudad conquistareis Hispania entera.” |
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